Alcalá de Henares, 10 de agosto de 2025.- En la noche de ayer sábado 9 de agosto falleció a los 89 años el pintor e ilustrador valenciano Eustaquio Segrelles, autor de las ilustraciones de la edición exclusiva del Quijote impresa en Alcalá, que desde el año 2006 es el regalo institucional que realiza el Ayuntamiento complutense al escritor o escritora que cada año recibe en el Paraninfo de la Universidad el premio Cervantes de literatura. La historia de este Quijote ilustrado por Segrelles tiene aspectos que merecen ser recordados además de que la figura como artista de Eustaquio Segrelles alcanza un dimensión muy importante por tratarse de uno de los grandes artistas españoles además de uno de los más polifacéticos.
Para empezar, la edición e impresión de este Quijote de lujo fue uno de los actos enmarcados en el programa del IV Centenario de la publicación de la inmortal obra de Cervantes que se celebraron durante todo el año en Alcalá. Sin embargo lo más llamativo es que se trató de una iniciativa privada llevada a cabo por dos amantes del Quijote complutenses, Pepe Quijada, fundador y propietario de Capitel y Francisco Gutiérrez Villamil, propietario del establecimiento de hostelería Oh la la, en cuya decoración hay constantes referencias cervantinas y sobre el Quijote.
Esa edición e impresión no dejaba de ser llamativa puesto que fue la primera edición del Quijote que se imprimió en la ciudad de Alcalá de Henares , pues Cervantes imprimió su inmortal novela en Madrid. Fue fruto de la idea de Quijada y Gutiérrez Villamil de contribuir a los actos del centenario del Quijote dejando un legado para las generaciones venideras. Su objetivo era editar un Quijote exclusivo, de lujo.
Francisco Gutiérrez conocía a Eustaquio Segrelles. Era un artista valenciano de Albaida que comenzó su trayectoria en el mundo del cómic para desarrollar a partir de ahí una técnica costumbrista enfocada a la pintura valenciana. Sobrino de José Segrelles y primo de Vicente Segrelles realiza estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos y en la Academia de Pintura Vicente Barreira, en Valencia (1950/54). Comienza su carrera profesional como ayudante de Eduardo Vañó en la serie de cómic Roberto Alcázar y Pedrín. Pasa luego a Editorial Maga, donde crea seriales como Los Imbatidos (1963), bajo guiones de Pedro Quesada. También, trabaja para Bardon Press, Selecciones Ilustradas y Bruguera (1955/72).
La poeta, periodista de arte, biógrafa y autora de algunos de sus catálogos, María del Rosario Pallás, destaca que tempranamente comienza a pintar al óleo, desarrolla, gracias a un talento innato, una carrera artística continuada a lo largo de su vida hasta el presente, y realiza exposiciones nacionales e internacionales. El artista reafirma su éxito en EE. UU., donde se aprecia la particular visión y sello de las tradiciones españolas, las cuales representa con soltura. La pesca y la agricultura son sus temas principales, sin dejar de plasmar otras escenas de la vida y costumbres y cultura humanas. Luz y fuerza son dos rasgos que impregnan sus óleos durante una dilatada producción de cerca de diez mil pinturas. Su producción escultórica en bronce es ingeniosa y muestra de una capacidad creativa completa, la de un artista plástico polifacético.
“Cuando yo le propongo ilustrar a Eustaquio nuestro Quijote, le encantó la idea , pues si tío José Segrelles había Ilustrado en los años sesenta del siglo XX el Quijote de Espasa Calpe”, explica Francisco Gutiérrez. que reconoció que para realizar el proyecto “contamos con asesoramiento del Instituto Cervantes y personas amantes del Quijote de nuestra ciudad”.
El resultado, del que ahora se cumplen veinte años, fue espectacular. Otra curiosidad es que el binomio editor formado por Quijada y Gutiérrez evocaba cervantismo en sus apellidos. Hay que recordar que Don Quijote se declara descendiente por línea directa de varón de Gutierre de Quijada, personaje del siglo XV, real, próximo a Juan II de Castilla, pero que podría haber sido un personaje de ficción, con rasgos de caballero andante. “Con el paso del tiempo nos juntamos otro Gutiérrez y otro Quijada , para que junto al maestro Ilustrador y gran artista Eustaquio Segrelles, se hiciera realidad ese proyecto de imprimir en Alcalá por primera vez un Quijote”, recuerda veinte años después Francisco Gutiérrez.
Aquella impresión de lujo constó de 1.000 ejemplares exclusivos. Un centenar de ellos recibieron números romanos y los otros 900, números arábigos. El Ayuntamiento adquirió un tercio de la edición con el objetivo de convertirlo en un magnífico regalo institucional para los galardonados con el premio Cervantes de literatura. Desde 2006, el alcalde o alcaldesa de la ciudad hace entrega el 23 de abril de uno de estos magníficos Quijotes al autor o autora que recoge ese día el premio Cervantes.

















































