Alcalá de Henares, 14 de febrero de 2026.- Clamor ciudadano por lo ocurrido anoche con el ladrón multirreincidente de la Corrala de Espartales. Ni en este barrio, ni en Ciudad 10, lugares en los que habitualmente actúa este famoso delincuente al que se le han imputado ya más de un centenar de robos con fuerza que están pendientes de juicio, se entiende que desde el juzgado no se ordene su ingreso en prisión cuando es presentado en calidad de detenido en los respectivos juzgados de guardia. Ocurre una y otra vez porque si algo queda claro en el historial delictivo de este ladrón es que los cuerpos de seguridad, Policía Nacional y Policía Local hacen su trabajo cumpliendo su objetivo de detenerlo cuando se le sorprende robando o en posesión de objetos robados. Sin embargo en los juzgados acaba en libertad con cargos a la espera de juicio. Otra cosa es que cuando le salga todo ese largo listado de juicios por robo que tiene pendientes, acabe una temporada en la cárcel cumpliendo condena.
Por ello la indignación vecinal va en aumento y más tras lo ocurrido anoche cuando el ladrón multirreincidente de la Corrala de Espartales acabó detenido con objetos robados y tras ser sorprendido en el interior de un coche que no era de su propiedad sino de la víctima del robo. Pero sobre todo la indignación tiene también que ver con el hecho de que cometió presuntamente el delito contra la propiedad en una vivienda habitada con sus moradores en el interior.
Esta es la clave que en sus investigaciones y diligencias van a llevar ante el juzgado de guardia junto con el detenido los cuerpos de seguridad: el temor vecinal a que continúe en la calle siendo capaz de entrar a robar en un domicilio con los residentes dentro y la alarma social que esto genera.
En la reconstrucción de los hechos de anoche se sabe que al menos intervinieron cuatro personas. El acceso de alguno de ellos al interior del chalet, situado en la calle Brigadas Internacionales, fue mediante escalo, es decir trepando por el muro para alcanzar desde el mismo la ventana de la cocina. En el interior se llevaron de la planta baja, donde se encuentra el salón. el pasillo y la cocina, lo que encontraron de valor, concretamente dos chaquetas en cuyos bolsillos había documentación. Y sobre todo se llevaron las llaves de dos vehículos. Uno de ellos fue fácil de localizar. Estaba junto a la vivienda en la que entraron a robar. Se trataba de un Mazda de color gris. Ya en la calle los ladrones buscaron el otro coche, un Volvo, el cual encontraron estacionado en la cercana calle Rosa Chacel, a la vuelta de la calle Brigadas Internacionales, también en Ciudad 10.
Fue entonces cuando hizo su aparición la Policía Local. Un vehículo de la Policía Local patrullaba por este barrio precisamente en tareas de prevención del robo de catalizadores de vehículos, en el que además el ladrón multirreincidente de la Corrala de Espartales es también un consumado especialista. Los policías circulaban poco antes de las cuatro y medida de la madrugada por la calle Rosa Chacel cuando observaron un turismo marca Mazda CX-30, de color gris, detenido en medio de la calzada con el motor en marcha. Al percatarse de la presencia policial, el conductor inició la marcha lentamente. Esto en sí mismo no infundió sospecha, pero al pasar por el lugar en el que el Mazda estaba parado vieron que allí se encontraba estacionado otro coche, éste de la maca Volvo, en cuyo interior vieron a tres personas, dos varones y una mujer, y eso sí que les hizo sospechar por lo que se detuvieron para intentar su identificación. Uno de los varones intentó abandonar el lugar a pie, mientras que otro trató de ocultarse bajo el vehículo. La mujer consiguió huir. Los agentes inmediatamente reconocieron a los dos hombres, uno de ellos el ladrón multirreincidente y el otro uno de los miembros más activos e importantes de su banda.
Inmediatamente otros indicativos policiales montaron un dispositivo para intentar localizar el otro vehículo, el Mazda, que salió por la calle Rosa Chacel para tomar la calle José Ortega y Gasset. Las sospechas de que pudiera encontrarse cerca de la Corrala de Espartales no tardaron en confirmarse. Allí lo encontraron estacionado.
Localizada en su domicilio la víctima del robo
Tras diversas gestiones, se comprobó que el vehículo Volvo figuraba a nombre de un vecino de las inmediaciones de donde estaba estacionado, quien manifestó que tanto su turismo como otro vehículo de su propiedad, el Mazda CX-30, debían encontrarse estacionados en la vía pública y que no había autorizado su uso a terceros.
Asimismo, el propietario informó que su vivienda había sido forzada, encontrándose diversas estancias revueltas y echando en falta, entre otros efectos, documentación personal, llaves de ambos vehículos y tarjetas bancarias.
Durante el registro superficial de los detenidos, los agentes localizaron diversa documentación sustraída, incluidas tarjetas bancarias a nombre del propietario y de una tercera persona, así como llaves de los vehículos implicados.

















































