Alcalá de Henares, 3 de abril de 2026.- El cántico de ‘La Muerte no es el final’ por la sección de la Brigada Paracaidista que desfila en la procesión del Cristo de los Doctrinos, se ha convertido en uno de los momentos más emotivos y esperados de la Semana Santa complutense. Con la música de la Banda Sinfónica Complutense los soldados interpretaron este himno de homenaje a los fallecidos de las Fuerzas Armadas que fue muy coreado por el público asistente así como aplaudido al final.
La muerte no es el final es una canción católica compuesta por el sacerdote español Cesáreo Gabaráin Azurmendi (1936-1991). Su pasaje central fue elegido en 1981 como himno para honrar a los caídos de las Fuerzas Armadas Españolas, y se canta ante la llama eterna del Monumento a los Caídos por España.
El sacerdote compuso la canción tras fallecer un joven de 17 años que era organista en su parroquia. Posteriormente, las Fuerzas Armadas Españolas adoptaron esta música como himno que se entona en homenaje a los miembros de las Fuerzas Armadas y los civiles con especial vinculación con la Defensa y las Fuerzas Armadas fallecidos en acto de servicio a lo largo de la Historia, dentro del Ceremonial en Homenaje a los Caídos por España.
Esta adopción tiene su origen en el año 1981, cuando el teniente general José María Sáenz de Tejada la escucha en el transcurso de un funeral e imaginó en qué medida puede realzar el traslado de la tradicional corona de laurel hasta la cruz en los ceremoniales militares de homenaje a los Caídos.

















































