Alcalá de Henares, 14 de abril de 2025.- Fatalidad. Sólo esta palabra define lo que le ha ocurrido esta noche en Alcalá de Henares a la procesión del Cristo de los Desamparados y de la Angustias. El paso de la Piedad complutense se tuvo que volver cuando menos se esperaba, apenas 150 metros después de su solemne salida en una estación de penitencia fallida por culpa de la lluvia. La mala suerte ha vuelto a cebarse con la cofradía de los pobres, la que en su actividad diaria tiene la caridad por seña de identidad dando techo a quien no lo tiene y comida a quien no dispone de un plato caliente que llevarse a la boca.
Se preveía un Lunes Santo lluvioso, sí, pero el día no tuvo precipitaciones. Incluso llegó a lucir el sol y existía una cierta confianza en que al final no lloviera. Y en efecto ocurrió lo más temido, lo que nadie quería, que la procesión saliese de la Magistral Catedral para tener que regresar después de haber recorrido el impresionante paso de la Piedad doliente de Alcalá, la Madre con el Hijo en su regazo, apenas 150 metros. Los costaleros tuvieron que realizar una maniobra de 180 grados para regresar al templo catedralicio sin haber llegado a cruzar la calle Santa Catalina para enfilar la calle Damas.
En una procesión marcada por el silencio fue el público asistente el que lo rompió para aplaudir en un intento de insuflar ánimos a la cofradía ante tal adversidad. No faltaron las lágrimas de los costaleros, una treintena debajo del paso y otros seis para relevos. Es muy triste ver que una cofradía se quede sin salir a la calle para realizar su estación de penitencia. Son muchas horas de trabajo, es mucha fe y emoción la que se ha puesto para salir en procesión y ver que ésta no es posible es terrible, pero mucho más lo es salir y tener que volver apresuradamente por culpa de la lluvia sin ni siquiera haber recorrido 200 metros.
Tristeza también se pudo ver en los rostros del obispo, monseñor Antonio Prieto, del vicario general Alberto Raposo, de la alcaldesa, Judith Piquet y de los demás miembros de la corporación asistentes a la procesión.
Para la procesión del Lunes Santo hubo mucho público asistente, fieles que quisieron contemplar la estación de penitencia en completo silencio. A medida que el día iba pasando se tenía toda la confianza en que la lluvia no interfiriera, y otra vez le ha tocado a la cofradía con sede canónica en la parroquia de Santiago Apóstol. Fatalidad.

















































