Jueves 4 de septiembre de 2025.- Agentes de la Policía Nacional han desmantelado una
clínica estética que realizaba tratamientos estéticos de manera ilegal en la
localidad madrileña de Coslada y anunciaba sus tratamientos en redes sociales.
En la inspección, realizada con la colaboración de las Áreas de Inspección de
Centros Sanitarios y de Control de Farmacia de la Comunidad de Madrid, se
encontraron numerosos medicamentos caducados y almacenados sin guardar
las medidas de seguridad necesarias. Se detuvo a una mujer que carecía de la
titulación obligatoria para la administración de estos tratamientos.
Teléfono disponible 24 horas
La investigación se inició durante el mes de julio al recibir una información a través
del teléfono disponible 24 horas 628.711.298 de la sección de Consumo, Medio
Ambiente y Dopaje de la Comisaría General de Policía Judicial. Una vez
analizados los primeros datos comenzaron con las primeras indagaciones y
comprobaron que existía una clínica en la localidad madrileña de Coslada donde al
parecer se estaban realizando tratamientos estéticos por parte de una mujer que
carecía de la formación y titulación exigida.
Ofertas en redes sociales
Tras las primeras pesquisas pudieron descubrir que este local se anunciaba en
distintas redes sociales donde ofertaba sus tratamientos a precios muy inferiores
al valor real del mercado y que además existía un gran trasiego diario de
pacientes.
El pasado 16 de julio se realizó una inspección con la colaboración de las Áreas
de Inspección de Centros Sanitarios y de Control de Farmacia de la Comunidad
de Madrid constatando que en el interior de la clínica había multitud de
medicamentos que no contaban con autorización para su venta en la Unión
Europa. Estaban almacenados en un armario oculto tras un biombo de publicidad
y en una habitación del local encontraron también una maleta de viaje que
escondía gran cantidad de viales, muchos de ellos incluso caducados sin
respetar las medidas higiénico-sanitarias exigidas.
Se intervinieron numerosas cajas con viales de toxina botulínica y de ácido
hialurónico, otras medicaciones y envases con agujas y jeringas. Por todo ello se
detuvo a una mujer como presunta responsable de un delito de intrusismo
profesional y contra la salúd pública.

















































