Alcalá de Henares 27 de marzo de 2026.- La Semana Santa 2026 se va a celebrar este año con dos deseos fundamentales para las cofradías. El primero y fundamental es que el mal tiempo no arruine la celebración como ocurrió el pasado año cuando seis de las quince procesiones se suspendieron o se alteraron por la lluvia. Poner una procesión en la calle no es precisamente barato; supone un importante desembolso económico y un enorme esfuerzo organizativo que realizan cientos de personas. Suspender por lluvia produce mucho más que un desgarro de dolor para los cofrades: deja un enfriamiento que después cuesta mucho superar.
El segundo deseo, y no menos importante, es superar unos síntomas de crisis que es generalizada en toda España para el mundo cofrade con la excepción de Sevilla. El mejor ejemplo en Alcalá es la suspensión temporal de una de las más antiguas cofradías, la del Cristo de la Agonía con lo que dos procesiones del ciclo no se celebran este año, el Vía Crucis con Jesus Cautivo del Viernes de Dolores, y la procesión de la Madrugá complutense del Jueves. Pero hay más síntomas de agotamiento que dejan a la Semana Santa ante su prmera encrucijada en casi 40 años.
Ya en el balance que hizo elpuerta.com de la Semana Santa del año pasado hablábamos de una situación que desgraciadamente ahora se ha agravado por la situación de la cofradía del Cristo de la Agonía y que suspendida temporalmente deja en nueve las hermandades en funcionamiento. Decíamos que hace un año la Semana Santa entra en una encrucijada ante la que hay que
tomar decisiones para seguir avanzando y no estancarse. Desgraciadamente no sólo no se ha avanzado ni ha habido un estancamiento. Es que ha habido retroceso.
Al gigante en que se convirtió la Semana Santa de Alcalá se le han saltado las costuras del traje. Es muy mala noticia la falta de costaleros y anderos, que ya el año pasado hizo que no se programara la procesión del paso de las Negaciones de Pedro de la cofradía del Cristo de los Desamparados y la Virgen de las Angustias, pero es peor ver como cofradías muy tradicionales suspendan su actividad porque nadie quiere hacerse cargo de ellas como es el caso de la cofradía del Cristo de la Agonía. La Semana Santa complutense está muy justa de personas que lleven a costal o a hombros los pasos, pero no solamente eso: Quienes asumen la responsabilidad de dirigir una cofradía pronto dan síntomas de agotamiento y no es fácil encontrar su relevo.
Del mismo modo se ha percibido la limitación que hay en cuanto al número de nazarenos. No están tampoco muy sobradas las cofradías de penitentes con hábito y capuchón. La pandemia las hizo mucho daño reduciendo el número de cofrades y eso se nota. Las cofradías necesitan crecer y tienen que hacer un esfuerzo por atraer a nuevos miembros. La Junta de Cofradías anuncia medidas para revitalizar la vida cofrade pero en ese sentido las parroquias deberían hacer también una labor de
promoción para incrementar la participación de fieles en estas asociaciones religiosas de laicos. Y a veces no sólo no lo hacen sino que ponen dificultades materiales a la actividad cofrade.
Nueve cofradías y catorce procesiones
De momento este año los datos establecen que van a ser nueve las cofradías que salgan a la calle si el tiempo lo permite. Tienen programadas catorce procesiones, una menos que el año pasado al no celebrarse las dos de la cofradía del Cristo de la Agonía, aunque se recupera la del Viernes de Dolores con el paso de las Negaciones de Pedro.
Además, hay una procesión que si bien este año se celebrará, está para próximos años en el aire por las dificultades que tiene su organización. Es concretamente la de la residencia de mayores Francisco de Vitoria.
Por supuesto que hay novedades como van a tener la oportunidad de comprobar esta Semana Santa y de las que les iremos informando, pero en general va a ser un año de mantenimiento y consolidación. Los problemas de la Semana Santa de Alcalá tienen una dimensión local porque a veces el crecimiento de pasos y procesiones no ha ido al mismo ritmo del crecimiento del número de cofrades. Pero existe también una dimensión nacional. A excepción de la Semana Santa de Sevilla, que tiene tales dimensiones que está muy por encima de crisis, hay ciudades con muy raigambre cofrade y con celebraciones muy asentadas, que están teniendo problemas.
Música y promociones
Sí es cierto que ha habido una mejora muy sustancial en los últimos años que permiten ver un suerte de florecimiento de la celebración. Es muy importante, y conviene destacarlo, que la música sacra y procesional se ha hecho con un importante hueco que contribuye a hacer de la celebración lo que es, una fiesta de interés turístico nacional. Son unos veinte conciertos de música coral y de marchas procesionales que conforman un ciclo muy interesante y de enorme proyección.
También conviene destacar iniciativas municipales como el concurso de embellecimiento de balcones y escaparates que favorecen que haya una participación activa en la Semana Santa más allá de la que puedan realizar las cofradías.
Margen de mejora
En la Semana Santa de Alcalá hay cuestiones y procesiones que tienen que mejorar mucho. A veces hay procesiones que parecen un caos por la masiva confluencia de fotógrafos aficionados e incluso de profesionales de la información que no se atienen a unas mínimas normas. Faltan criterios de servicio de orden como hay en las Semanas Santas importantes de España.
Necesita mejorar la procesión de la Borriquilla y sobre todo, el Vía Crucis del Martes Santo cuyo horario y características hacen que sea poco atractivo. Quizá haya que mirar hacia el año 2021 cuando se hizo aquel magnífico Vía Crucis vespertino en el patio de armas del Palacio arzobispal. Ese acto con todas las cofradías, con una procesión previa o posterior podrían mejorar un Vía Crucis que se ha quedado anclado y que podría mejorar con mayor participación.
A partir de ahí queda trabajo que deben realizar las propias cofradías para que la Semana Santa
complutense siga avanzando. Habría que evitar los pasos largos sin la consolidación del terreno dejado atrás y buscar pasos más cortos pero mucho más seguros.
La Pasión tiene que avanzar hacia la Resurrección, que teológicamente es la salvación y que desde el punto de vista cofrade ha de ser el camino a recorrer, el objetivo a conseguir y más cuando la Semana Santa de Alcalá afronta su primera encrucijada en casi 40 años, la de capear una crisis temporal con el riesgo de que se reproduzca en el futuro, o la de sentar las bases que permitan el afianzamiento y el crecimiento.

















































