Alcalá de Henares, 25 de marzo de 2026.- Llega la Semana Santa y es tiempo de torrijas, ese irresistible dulce tradicionalmente realizado con una rebanada de pan (habitualmente de varios días) que es empapada en leche, almíbar o vino y, que tras ser rebozada en huevo, se fríe en una sartén con aceite. Después, se endulza con miel, melaza o azúcar y es aromatizada con canela.
Y es en esta fechas cuando la Asociación de Cocineros y Reposteros de Madrid (ACYRE Madrid) ha celebrado el concurso ‘La mejor torrija de restauración de la Comunidad de Madrid’, una cita que viene a ser algo así como los ‘Oscar pasteleros’ de las torrijas. Pues bien, ya hay ganadora y finalistas, lo que las convierte en las mejores torrijas del año en Madrid. Y entre ellas está una torrija elaborada en Alcalá, concretamente en el restaurante Plademunt y realizada por su chef y propietario, Iván Plademunt.
ACYRE contempla un premio a la torrija tradición y otro premio que valora la innovación de las propuestas. Así, el premio a la torrija más creativa de 2026 ha ido a parar al restaurante Plademunt, que se encuentra en la calle Francisco Díaz, 1, junto a la plaza de la Paloma y que dirige Iván Plademunt.
Lo más llamativo de la torrija complutense es que tiene forma de donut y se puede comer con la mano. Para su elaboración utiliza Iván Plademunt la masa fermentada frita y leche fresca infusionada durante cuatro horas con azúcar, canela, naranja y limón a 80 grados. Tras dejarla reposar varias horas, la reboza en azúcar y canela.
El propio chef reconoció tras recibir el premio que la suya es una torrija “para disfrutar con los dedos, recordando los donut de nuestra infancia pero con la cremosidad y aromas de una miga mojada en leche. Esto la hace más sencilla, más moderna. Es una forma diferente de comerse una torrija mucho más fácil, en el parque, llevándola al cole de merienda… y rescatar esas recetas de nuestra historia y llevarlas al día de hoy”, El propio cocinero la denomina una torrija pret a portet y desde luego está para chuparse los dedos, y nunca mejor dicho.

















































