Alcalá de Henares, 2 de mayo de 2026.- Las legiones romanas, la maquina militar más perfecta y temida en la antigüedad clásica y clave en la creación del imperio romano, conquistan la Complutum Renacida con un desfile militar que las ha llevado al mismísimo centro de la ciudad romana complutense.
Pertrechados de sus lanzas y dagas, de sus escudos y cascos y en formación caminando con sus caligae, es decir, las cáligas o sandalias de cuero de las cuales tomó su nombre como un simpático apodo el niño que después llegó a ser el emperador Calígula, han vuelto a conquistar Complutum hoy sábado. Un centenar de recreadores históricos de toda España han protagonizado este deslile militar en la celebración de Complutum Renacida.
Las legiones romanas fueron la unidad militar fundamental de Roma, altamente organizadas, disciplinadas y esenciales para la expansión y mantenimiento del Imperio Romano.
La legión romana, del latín legio, surgió como la unidad básica de infantería de Roma, inicialmente compuesta por ciudadanos reclutados para la defensa de la ciudad. Durante la época de los reyes, la legión formaba el ejército completo y combatía en formación de falange, similar a las polis griegas, adecuada para terreno llano. Con la República, la legión se subdividió y se adaptó a nuevas tácticas, incorporando ciudadanos capaces de costear su propio armamento y aumentando su flexibilidad en combate. La evolución continuó hasta convertirse en un ejército profesional durante el Imperio, especialmente tras las reformas marianas del 107 a.C., que permitieron alistamientos de ciudadanos sin propiedades y consolidaron un ejército permanente.
En su forma madura, una legión romana contaba con aproximadamente 5.000 a 6.000 hombres, divididos en diez cohortes, cada una subdividida en centurias de 80 hombres. La primera cohorte era la más prestigiosa, con el doble de efectivos y soldados más experimentados. Cada legión tenía un nombre y un número, y se reclutaban más según las necesidades militares, aunque nunca existieron más de 50 legiones simultáneamente. La jerarquía incluía desde legionarios hasta centuriones y oficiales superiores, con disciplina estricta y entrenamiento intenso.
Las legiones combinaban disciplina, armamento estandarizado y tácticas innovadoras, operando como una máquina de guerra coordinada. Combatían en formaciones flexibles, adaptadas a distintos terrenos, y podían realizar funciones de ingeniería, construcción y administración, contribuyendo a la romanización de los territorios conquistados. La presencia de una legión generaba un impacto psicológico significativo en los enemigos, quienes a menudo huían ante la perspectiva de enfrentarse a soldados tan disciplinados.
Los legionarios eran ciudadanos romanos que se comprometían a servir generalmente por 25 años, recibiendo salario, provisiones, equipo y, al finalizar su servicio, tierras. Su entrenamiento incluía manejo de armas, formación en combate, marchas extenuantes y ejercicios de resistencia, asegurando lealtad y profesionalismo.
Las legiones romanas no solo fueron clave en la expansión territorial de Roma, sino que también dejaron un legado duradero en la estrategia militar, la organización de ejércitos y la cultura occidental, siendo un modelo de disciplina, eficiencia y adaptabilidad militar.

















































