Alcalá de Henares, 25 de agosto de 2025.- Grandes, bonitos y cinco veces centenarios. Los Gigantes de Alcalá lo tienen todo para ser lo que son hoy, el gran espectáculo de las ferias. Sin ellos éstas serían mucho peores. Y aunque es algo tan nuestro que lo tenemos como algo felizmente cotidiano, cuando la comparsa sale fuera es cuando se tiene una dimensión real de su grandeza y de la admiración que provocan. Dos gigantes, el de Don Quijote y el de Cervantes son los más reconocidos fuera de la ciudad complutense, pero también en Alcalá. Todos ellos hacen e la gigantomaquia complutense la más importante de cuantas hay en España.
Los gigantes, en efecto, son la gran seña de identidad de las ferias de Alcalá. Este año se cumplen 500
años desde que hay referencia existencia de estas colosales figuras y la celebración no ha podido
tener mejor reconocimiento ya que son la imagen del décimo de lotería nacional del sorteo del
sábado 30 de agosto. Es una comparsa amplia ya que no para de crecer y dentro de ella está el
componente cervantino que es otro de los grandes atractivos que la hacen única.
Es el gran espectáculo de las ferias por la cantidad de personas que siguen a los gigantes. La
comparsa, dirigida por Eduardo Escolar y Javier Flores, ha mejorado la altura que dejó su antecesor,
el fallecido y añorado Isidro Palacios.
El trabajo es intenso puesto que son los propios giganteros quienes cuidan y restauran los gigantes
para que estén en plenitud de forma y en el mejor estado posible en las ferias. Ellos hacen posible
que las figuras luzcan estos días como corresponde al gran espectáculo que son.
Además, tal y como reconocieron a elpuerta.com los directores de la comparsa, el llevar
un gigante no es sólo el momento del duro desfile, ya que son varias horas de esfuerzo cargando el
peso del muñeco y bailándolo al son de la música de la charanga con temperaturas que en estas
ferias a la hora del desfile han superado los 35 grados. Los 24 porteadores que forman la comparsa
tienen una forma física especial que cuidan y sobre todo los directores les requieren que se cuiden
antes de salir en el pasacalles, es decir, que no trasnochen para llevar sobre sus hombros este
preciado objeto del patrimonio material, cultural y sentimental complutense que es
un gigante.
Y por supuesto está el trabajo durante todo el año. Para estas ferias ha habido un trabajo intenso de
restauración de cuerpos, es decir, de las estructuras de los muñecos. Se han hecho nuevos los
cuerpos, del Gordo, el personaje cinematográfico que es Oliver Hardy, el del Gitano, el de Gepetto, el
de la Bruja y el del Demonio. Además se han sustituido las almohadillas en las que llevan el peso del
gigante los porteadores y se han restaurado las manos de todos los gigantes. Trabajo nunca falta para
que los gigantes luzcan con su mejor imagen.
“Tenemos la idea de restaurar las figuras de Catalina de Aragón y Enrique VIII, así como la de
restaurar y levantar otra vez los gigantes del Moro y la Mora, y el de la Gitana. Esta es la previsión que
tenemos para realizarla si podemos a lo largo del año. También una empresa especializada nos está
restaurando los gigantes del Duque y la Duquesa.
Si los gigantes de Alcalá son verdaderos profetas en su tierra complutense, la admiración que
producen fuera está también al nivel de su altura en centímetros. “Cuando coincidimos en encuentros
con otras comparsas nos dicen que somos una de las que más anima cualquier pasacalles”, dijo
Eduardo Escolar.

















































