Alcalá de Henares, 17 de abril de 2025.- De las lágrimas de la tristeza por el temor a no salir por culpa de la lluvia, a las de emoción por ver en la calle una estación de penitencia que siempre lleva a flor de piel un apasionamiento muy especial y que genera a su vez una profunda admiración por lo que significa para la Semana Santa de Alcalá.
En la cofradía del Cristo de la Columna, a veces muy a su pesar, no existe una línea plana de sentimientos y sensaciones puesto que son extremos habitualmente, es decir, las tristezas y las alegrías parecen tener un punto más en esta hermandad.
Ayer más de uno de sus miembros temió lo peor cuando de forma inesperada comenzó a llover. Fue una lluvia que hizo regresar al Cristo de la Esperanza y el Trabajo cuando sólo había recorrido la calle Gallo. Esa lluvia produjo lágrimas y desconsuelo que muchos no podían quitarse ni rezando a su sagrada titular, María Santísima de las Lágrimas y el Consuelo.
Entre abrazos fraternales y de ánimo a los compungidos miembros de la cofradía, los miembros de la junta de gobierno miraban hacia el cielo y a las aplicaciones de meteorología del teléfono móvil: “Hay que esperar. Esto va a pasar y podremos salir”. Pero a muchos se les representaba como una tragedia el repetir lo del año pasado en el que la lluvia les impidió salir.
Casi una hora duró la espera. Los gritos de júbilo dentro de la iglesia de las Carmelitas de la Purísima Concepción se escucharon con muchos decibelios en la calle Imagen donde aguardaban miles de personas. Y entonces sí, se puso en marcha toda la maquinaria, con su espectacularidad, con su devoción, con su emoción, con su alegría y con sus defectos, que también los tiene. Siguen siendo complicadísimas las salidas de ambas imágenes del templo y a veces poco entendibles para quienes esperan en la calle Mayor y en otras partes del recorrido sin ver lo que ocurre con la salida de la Virgen sin palio que lógicamente hay que poner en la calle Imagen. Son muchas las personas que preguntan qué ocurre para que durante muchos minutos permanezca detenida la imagen del Cristo. Pero todo eso queda como una simple anécdota después de ver las imágenes procesionar a la cofradía del Cristo de la Columna en un mar de emociones enfrentadas por los avatares. Del susto se pasó a la felicidad más absoluta.

















































