Alcalá de Henares, 22 de marzo de 2026.- La atleta alcalaína Rocío Arroyo ha hecho historia para el deporte de Alcalá de Henares y con sólo 22 años ya es una de las mejores deportistas alcalaínas de todos los tiempos al conseguir la medalla de bronce esta noche formando parte del relevo español 4×400 metros femenino en el campeonato del mundo de atletismo en pista cubierta celebrado en Torun (Polonia).
La alcalaína formada en el Club Ajalkalá y entrenada por Antonio Fernández Larragueta en la pista de atletismo que lleva el nombre de su padre, Antonio Fernández Ortiz, fundador del club hace 50 años, ha sido la que mejor tiempo ha hecho de la cuatro relevistas españolas. Ella ha protagonizado la tercera posta y ha hecho un tiempo de 51.24 pero sobre todo ha conectado con el trío de cabeza que se había escapado poniéndose cerca de la relevista polaca para que en la última posta Blanca Hervás mantuviera la distancia y apoyándose en su explosivo final superara a la polaca en la línea de meta. Medalla de bronce a pesar de tener que salir por una calle mala para esta distancia, la calle 2. La primera posta española la protagonizó Paula Sevilla que tuvo la habilidad de ponerse cuarta en la entrada de la calle libre y entregar en esta posición el testigo a Ana Prieto. Ambas hicieron idéntido tiempo, 51.72 mientras que Blanca Hervás completó su posta en 51’36 reservándose para atacar a la polaca en la recta de meta.
Medalla de bronce que sabe a oro por el tiempo de 3.26.04, a sólo cuatro centésimas de la plata de los Países Bajos y a 23 décimas de segundo del oro de los Estados Unidos. Medalla a la que también han contribuido las atletas Carmen Avilés y Daniela Fra, que corrieron la serie por la mañana con Rocío Arroyo y Ana Prieto consiguiendo la clasificación por tiempos para la final. Rocío corrió con Prieto las dos carreras del relevo pero Sevilla y Hervás pudieron descansar por la mañana, lo que ha sido fundamental para la consecución de la medalla de bronce en la final.
Descomunal Rocío Arroyo que ha hecho un hermoso regalo a la ciudad de Alcalá y a su club de toda la vída, el Ajalkala, en su quincuagésimo aniversario. Es una medalla que es todo un homenaje a Antonio Fernández Ortiz, que creyó hace 50 años que su club de atletismo podría llegar a triunfar algún día con un éxito mundial más allá del éxito diario que supone la formación a cientos de atletas.

















































