Alcalá de Henares, 15 de febrero de 2026.- El Alcalá está en crisis. Una crisis que salvo lo ocurrido hace quince días ante el Moscardó con victoria por 3-0, era de resultados, pero a tenor de lo visto hoy también es de juego. Esta tarde el equipo de Vivar Dorado ha jugado su peor partido de la temporada en el Val; ha habido voluntad pero muy poco acierto y sí muchos errores de pases.
Desde los primeros minutos ha dado la sensación de que el encuentro ante el Orihuela es de los que se le iba a atragantar a un Alcalá, que no era su día. Y cuando las inercias del partido permitieron ver, sobre todo en la primera mitad, a un equipo rojillo más fluido, con algo más de ideas en la creación de juego, entonces llegaba el problema de perdonar en la definición. Es probablemente el de hoy el partido en el que menos ocasiones ha tenido el Alcalá. En la parcela ofensiva tan sólo se puede salvar las ganas y calidad de Izan González y acciones puntuales de Javi Hernández. En punta Koné ha estado desaparecido todo el partido, muy controlado por la defensa oriolana y demasiado estático. Tampoco ha habido capacidad para generar juego de peligro por las bandas. Al Alcalá se le veían demasiado las costuras.
No es que el Orihuela hiciera un partidazo. Quizá con hombres como el que fuera jugador de Osasuna de Pamplona, Roberto Torres, con muchos partidos en primera división y con futbolistas de gran calidad, podría pensarse que el equipo alicantino podría hacer un fútbol mucho más creativo. Pero no, el Orihuela sólo ha tenido una ocasión. Ha sido a los 53 minutos y vaya si la ha aprovechado. Ciertamente inexplicable el gol encajado por Pantoja porque si bien es cierto que el disparo prácticamente sin ángulo de Ángel Sánchez fue un misil, no lo es menos que el meta alcalaíno no estaba bien colocado esperando lo que parecía más lógico, un centro.
Curiosamente a raíz del gol el Orihuela se hizo más grande en el centro del campo. Y curiosamente al Alcalá se le acabaron las pocas ideas que tenía en este partido áspero, difícil de masticar. Entre el minuto 53 en que llegó el gol del Orihuela y entre el 95 en que concluyó la contienda, el Alcalá sólo dispuso de dos o tres ocasiones, por decir algo. Una de Izan González que con calidad logró una diagonal para enviar el balón fuera no lejos de la escuadra, y algún remate esporádico dentro del área detenido sin demasiados problemas por el meta alicantino Buigues.
La tela de araña creada por el conjunto de amarillo en el medio campo fue irrompible para el Alcalá en un partido trabado a más no poder en el que el colegiado navarro Fermín Rodríguez estuvo a tono del mismo con decisiones tan erróneas como muchos de los pases realizados por ambos equipos.
Definitivamente el Alcalá acaba con el sueño que muchos aficionados tuvieron de estar en la parta alta de la clasificación y luchar por el play off de ascenso. Un Alcalá en crisis se mete claramente en problemas y deberá cambiar en su mentalidad para evitar caer a los puestos de descenso. Pero sobre todo, tendrá que jugar mucho mejor y recuperar sensaciones perdidas.

















































