Alcalá de Henares, 15 de febrero de 2026.- El juzgado de guardia este fin de semana en Alcalá de Henares ha decidido mandar a prisión preventiva hasta la celebración de juicio al ladrón multirreincidente de la Corrala de Espartales y a su principal compinche tras su detención realizada en la madrugada de ayer sábado por agentes de la Policía Local y las diligencias policiales efectuadas en la comisaría conjunta para su presentación ante el juzgado por la Policía Nacional.
Esta vez la entrada en domicilio habitado y, por tanto, el allanamiento con fines de robo, han pesado en la decisión judicial de enviar a prisión al famoso delincuente, el más temido en Espartales, en el Ensanche y en Ciudad 10. El robo en una vivienda de la calle Brigadas Internacionales y su posterior detención, así como unas diligencias policiales muy consistentes han hecho que en el juzgado de guardia se ordenara el ingreso en prisión de los dos detenidos que ya se encuentran en una celda de la prisión Madrid 2 de Alcalá de Henares, donde permanecerán una temporada, probablemente no menos de dos años puesto que durante su prisión preventiva irán saliendo juicios de los más de 100 delitos contra la propiedad probados por la Policía Nacional y se les irán acumulando penas. Esto supone que durante una buena temporada en la que el conocido delincuente estará en prisión, la tranquilidad llegará a los vecinos de Espartales, El Ensanche y Ciudad 10, los lugares donde ha venido actuando con más asiduidad.
Los hechos que motivaron la detención
En la reconstrucción de los hechos de la madrugada de ayer sábado se sabe que al menos intervinieron cuatro personas. El acceso de alguno de ellos al interior de un chalet, situado en la calle Brigadas Internacionales, fue mediante escalo, es decir trepando por el muro para alcanzar desde el mismo la ventana de la cocina. En el interior se llevaron de la planta baja, donde se encuentra el salón, el pasillo y la cocina, lo que encontraron de valor, concretamente dos chaquetas en cuyos bolsillos había documentación. Y sobre todo se llevaron las llaves de dos vehículos. Uno de ellos fue fácil de localizar. Estaba junto a la vivienda en la que entraron a robar. Se trataba de un Mazda de color gris. Ya en la calle los ladrones buscaron el otro coche, un Volvo, el cual encontraron estacionado en la cercana calle Rosa Chacel, a la vuelta de la calle Brigadas Internacionales, también en Ciudad 10.
Fue entonces cuando hizo su aparición la Policía Local. Un vehículo de la Policía Local patrullaba por este barrio precisamente en tareas de prevención del robo de catalizadores de vehículos en el que, además, el ladrón multirreincidente de la Corrala de Espartales es también un consumado especialista. Los policías circulaban poco antes de las cuatro y medida de la madrugada por la calle Rosa Chacel cuando observaron un turismo marca Mazda CX-30, de color gris, detenido en medio de la calzada con el motor en marcha. Al percatarse de la presencia policial, el conductor inició la marcha lentamente. Esto en sí mismo no infundió sospecha, pero al pasar por el lugar en el que el Mazda estaba parado vieron que allí se encontraba estacionado otro coche, éste de la maca Volvo, en cuyo interior vieron a tres personas, dos varones y una mujer, y eso sí que les hizo sospechar por lo que se detuvieron para intentar su identificación. Uno de los varones intentó abandonar el lugar a pie, mientras que otro trató de ocultarse bajo el vehículo. La mujer consiguió huir. Los agentes inmediatamente reconocieron a los dos hombres, uno de ellos el ladrón multirreincidente y el otro uno de los miembros más activos e importantes de su banda.
Inmediatamente otros indicativos policiales montaron un dispositivo para intentar localizar el otro vehículo, el Mazda, que salió por la calle Rosa Chacel para tomar la calle José Ortega y Gasset. Las sospechas de que pudiera encontrarse cerca de la Corrala de Espartales no tardaron en confirmarse. Allí lo encontraron estacionado.
Localizada en su domicilio la víctima del robo
Tras diversas gestiones, se comprobó que el vehículo Volvo figuraba a nombre de un vecino de las inmediaciones de donde estaba estacionado, quien manifestó que tanto su turismo como otro vehículo de su propiedad, el Mazda CX-30, debían encontrarse estacionados en la vía pública y que no había autorizado su uso a terceros.
Asimismo, el propietario informó que su vivienda había sido forzada, encontrándose diversas estancias revueltas y echando en falta, entre otros efectos, documentación personal, llaves de ambos vehículos y tarjetas bancarias.
Durante el registro superficial de los detenidos, los agentes localizaron diversa documentación sustraída, incluidas tarjetas bancarias a nombre del propietario y de una tercera persona, así como llaves de los vehículos implicados.

















































