Alcalá de Henares, 20 de julio de 2026.- Los Santos Niños Justo y Pastor son los patronos de la Diócesis de Alcalá de Henares. Hoy en día, muchos fieles diocesanos -con gran importancia en el municipio de Tielmes- tienen apego a la figura de estos santos. Esa devoción la aglutina la Asociación Diocesana de los Santos Niños, reinstaurada en 2014 y que cada 6 de agosto prepara los actos litúrgicos y festivos.
Mucho antes y ya desde su martirio hubo veneración por San Justo y San Pastor. «El 14 de agosto de 1561 -siete años antes de la reversión de las reliquias- se crea una cofradía que se llama la Muy Noble Cofradía de los Santos Niños, que se subtitula Cofradía de los Pobres de la Cárcel. ¿Qué misión tenía? Colaborar con la iglesia de San Justo en organizar los actos de los Santos Niños. Y cuidar tanto espiritual como materialmente de los pobres encarcelados, atender espiritualmente a los presos», explica Miguel Ángel López Roldán, secretario general de la Asociación Diocesana de los Santos Niños.
Esta cofradía la fundaron 25 caballeros alcalaínos e indica Lopéz Roldán «que tenían que tener probada la limpieza de sangre, no podrían ser conversos, ni judíos, ni moriscos. Yo creo que ya estaban muy avanzados los pasos para traer las reliquias. Y la cofradía se crea precisamente para que hubiera una institución que las recibiera. Participan en la gran procesión del 7 de marzo de 1568, en la que estuvo presente la universidad, el cabildo, la nobleza, una guardia suiza… La fiesta más impresionante que ha habido en Alcalá. Hay constancia por los anales complutenses y por Portilla o Ambrosio de Morales, que en esas fiestas de la reversión participa la cofradía de los Santos Niños».
Además de esta cofradía, en 1621 se fundó otra. La Cofradía de los Gloriosos Mártires Justo y Pastor. Su labor era atender la ermita que había en la puerta de Guadalajara, en la puerta de Mártires, en donde hoy se encuentra la farmacia de la plaza conocida como los Cuatro Caños. Esta ermita se construyó allí para recordar el lugar por donde entraron las reliquias a la ciudad. Los miembros de esta cofradía eran los vecinos de la zona y se encargaban de mantener encendida una vela día y noche.
«Pagaban un dinero tenían que mantener la vela encendida. Y sobre todo pagar si se moría algún hermano, para los entierros, etc. Esta cofradía se va a mantener por lo menos hasta el siglo XVIII. O sea, en el siglo XVIII van a mantenerse las dos. Hay un inventario de un censo que hace el conde de Aranda -esto lo ha estudiado Vicente Sánchez Moltó- que en 1770 existen las dos cofradías», destaca López Roldán.
A lo largo de los siglos, estas cofradías tuvieron más o menos número de componentes y alguna de ellas dejó de tener actividad aunque mantenía su existencia jurídicamente. Eso no impidió que los Santos Niños saliesen año tras año por la ciudad complutense en una procesión organizada por la catedral o por la diócesis. Para López Roldán, «una de las razones por las que yo creo que la asociación o la cofradía de los Santos Niños no ha tenido empuje en Alcalá, es porque hay instituciones tan poderosas como la Magistral y el Obispado. En Tielmes, a todos los niños, nada más nacer, les apuntan en la hermandad. Y van tirando el carrito el día de la procesión, allí todo el mundo es de los Santos Niños, y aquí en Alcalá no. Yo creo que porque el promotor o el impulsor de los Santos Niños no ha sido la sociedad civil, ha sido más la Iglesia jerárquica».
La devoción a los Santos Niños en Alcalá de Henares durante el siglo XX
El secretario general de la asociación de los Santos Niños afirma que «en 1902 hay un dato que dice que existe una cofradía, una hermandad de los Santos Niños, que tiene trece hermanos y dos viudas. Esto es un informe que pide el gobernador civil de la provincia de Madrid de todas las cofradías que hay en la ciudad de Alcalá de Henares. Y todas dan respuesta. La cofradía de la Soledad, la cofradía de los Doctrinos, la Virgen del Val… La respuesta que da la cofradía de los Santos Niños es que en 1902, entre los fines que tiene, pone ‘Dar culto a los santos mártires, patronos de esta ciudad, socorrer con una ayuda en metálico al entierro de los hermanos o a sus esposas‘. Ese es el objetivo. Simplemente honrar y venerar a los mártires y dar dinero para los miembros de la cofradía para el entierro. En 1902 tiene sólo trece hermanos y dos viudas. O sea, quince personas en una ciudad de la que son los patronos…».
La cofradía parecía que apuntaba a su desaparición pero dos décadas después, el 10 de julio de 1923, Leopoldo Eijo y Garay, obispo de Madrid-Alcalá, visitó la ciudad complutense y «parece que promueve o decide fundar una asociación compuesta por diez niños. Es la primera vez que aparece la palabra ‘asociación’. Ya no es ni cofradía ni hermandad. Parece que en aquella época se llevaba más el concepto de ‘asociación’; es la época de la acción católica y de los congresos eucarísticos. Esta asociación se creó en 1923. Tenían que pertenecer los niños desde que se bautizaban y hasta los quince años. Eran los miembros numerarios. Y luego, cuando cumplían la quincena, se podían mantener como protectores pero no eran miembros de la asociación. Los miembros de la asociación eran los niños de Alcalá. Desde que les bautizaban, les debían poner la medalla, seguramente, en la cripta de la catedral», explica López Roldán.
La importante presencia de D. Manuel Palero y el resurgir de la devoción a los patronos de la diócesis
Llegó la Guerra Civil española y la asociación de los Santos Niños desapareció, pero no jurídicamente. «El arca de las reliquias, junto al arca de San Diego de Alcalá, se conservó gracias al alcalde socialista Pedro Blas, quien la llevó al cementerio viejo. Quiso que se protegieran, si no se habrían destruido o se habrían robado», destaca López Roldán.
En los años cincuenta, la asociación volvió a surgir de la mano de un grupo de personas, entre ellos D. Manuel Palero. En esa época se organizaban corridas de toros para niños y encierros -en los que un adulto se disfrazaba de toro-, carreras ciclistas, rifas después de la celebración del triduo en las que se rifaban juguetes, cine… todo para fomentar la devoción a los patronos.
El Padre Palero fomentó mucho estas actividades y el amor a los Santos Niños en los años 60, 70 y en adelante. La asociación diocesana de los Santos Niños hizo capellán de honor a D. Manuel Palero en agosto de 2014.
La pervivencia de la asociación -y anteriormente de las cofradías- ha tenido altibajos desde sus inicios. «En documentos que estoy encontrando en los archivos se dice que en el siglo XVI, la cofradía de los pobres encarcelados ya encontraban dificultades para buscar cofrades. En el siglo XVI, en la época gloriosa de Felipe II, o sea, de la monarquía católica», explica López Roldán. Y añade que el año 2014 es clave para la asociación ya que Mons. Juan Antonio Reig Pla, obispo emérito de Alcalá, «no crea una asociación de carácter ciudadano, porque todas las anteriores eran solo de ámbito de ciudad. Esta es una asociación de carácter diocesano, nuestro ámbito de trabajo es toda la diócesis».

















































