El Entroido en Galicia —equivalente al Carnaval en otras partes del mundo— es una de las fiestas más antiguas y genuinas de la cultura gallega. Su historia combina rituales paganos, tradiciones rurales y adaptaciones cristianas que se han transmitido de generación en generación.
Antes de la implantación del cristianismo, las comunidades agrarias celebraban festividades en torno a la salida del invierno y la llegada de la primavera. Era un tiempo para espantar los malos espíritus del invierno y pedir prosperidad para los cultivos y los rebaños.
Estas celebraciones eran una forma de marcar el cambio de estación, con disfraces, máscaras, música y comportamientos que invertían el orden social cotidiano. En muchos entroidos tradicionales, como los de Laza o Vilariño de Conso, este espíritu de renovación aún se percibe en los atuendos y los personajes míticos que participan en las fiestas.
Con la expansión del cristianismo, muchas festividades paganas se adaptaron al calendario cristiano. El Entroido, como carnaval, quedó situado justo antes del inicio de la Cuaresma. La palabra “Entroido” proviene del latín introitus, que significa “entrada”, en este caso, la entrada en la Cuaresma. Las celebraciones incluían grandes banquetes (donde se consumía carne y productos ricos) como un último festín antes de la abstinencia.
Hoy en día, el Entroido sigue siendo una fiesta profundamente participativa y comunitaria. Combina gastronomía, música, teatro de calle y un fuerte componente simbólico que conecta a los gallegos con su historia y sus raíces culturales.
Aunque las celebraciones son festivas y coloridas, su significado original —decir adiós al invierno y dar la bienvenida al ciclo de vida y renovación— sigue presente en cada máscara, baile y tradición local.
El Entroido en Galicia es mucho más que un carnaval. Es una expresión cultural que mezcla lo pagano con lo cristiano, lo antiguo con lo moderno, y que continúa evolucionando sin perder sus raíces.
















































