Alcalá de Henares, 25 de noviembre de 2025.- El viernes 28 de noviembre de 2025 a las 19:30 horas, la parroquia Santo Tomás de Villanueva en Alcalá de Henares celebrará una Misa funeral presidida por nuestro obispo, Mons. Antonio Prieto Lucena, en la que se interpretará el Réquiem de Gabriel Fauré, a cargo del Coro de Cámara del Orfeón Complutense de Alcalá de Henares. Una celebración especialmente preparada para vivir un encuentro de fe, belleza y consuelo.
Charo González, coordinadora de la comisión para el Jubileo parroquial, explica que «esta celebración forma parte del camino jubilar que la parroquia está realizando durante todo este año. Es un itinerario de profundización en la Esperanza. Desde septiembre, después de un tiempo de formación que llamamos ‘Llamados a la Esperanza’, hemos entrado en una etapa nueva: ahora somos ‘Enviados a llevar esperanza a los demás’. Por eso pensamos que noviembre, el mes de los difuntos, es un momento muy especial para invitar a todos a renovar la esperanza en la Vida Eterna».
González subraya que muchas personas a nuestro alrededor siguen sufriendo duelos no cerrados, heridas que no terminan de curar y que están muy vinculadas a la pérdida de seres queridos. «Queremos ofrecer una celebración abierta a todos: creyentes y menos creyentes. Sabemos que el dolor por la muerte toca a todo el mundo. Por eso hemos preparado varios gestos sencillos y profundos para que cualquiera pueda sentirse acogido y acompañado».
Entre esos gestos destacan la escucha del Réquiem de Fauré dentro de la Eucaristía, «para lo que realmente fue compuesto»; la ofrenda de una vela por los difuntos, como signo de luz en medio del duelo; la posibilidad de escribir el nombre de los seres queridos fallecidos y colocarlos junto al altar.
Una oportunidad para rezar por aquellos que los que nadie reza
«Todo esto -explica la coordinadora de la comisión para el Jubileo en la parroquia Santo Tomás de Villanueva- quiere ayudar a sanar, consolar y pacificar corazones heridos por la muerte. Para muchos será también un momento de afianzar su fe católica en el valor de la Misa ofrecida por sus difuntos. Y para otros puede ser una oportunidad de orar por aquellos por los que quizá nadie reza».
Finalmente, desde la organización se recuerda que esta celebración ha sido preparada por la comunidad parroquial con todo el amor, dirigiendo la invitación a todos y pretendiendo ser un signo de Esperanza en la Resurrección y en la Vida Eterna, una luz para quienes todavía peregrinan con dolor.















































