Un año más, fieles a una arraigada tradición de amor a nuestra Madre del Cielo, un grupo de 120 peregrinos de diversas parroquias de la Diócesis de Alcalá hemos participado, del 26 al 29 de junio, en la XXII Peregrinación Interparroquial al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes.
Bajo el lema “Con María, peregrinos de la Esperanza” hemos vivido unos días inolvidables en ese lugar santo, tan marcado por la presencia maternal de la Virgen y la gracia de Dios. Destaca la celebración de la Santa Misa en la Gruta de Massabielle, junto al río Gave, allí donde en 1858 la Virgen María se apareció a la joven Bernardette Soubirous. La belleza del entorno y la hondura espiritual del momento sobrecogen el alma.
Otros momentos de gran intensidad han sido el Vía Crucis, con sus conmovedoras esculturas que nos invitan a contemplar la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. El Rosario de las Antorchas, con su procesión de luminarias, velas encendidas. Detrás de la Virgen, cientos, miles de peregrinos, de distintas nacionalidades, razas y lenguas, pero unidos en una misma fe, acogidos bajo la ternura de la misma Madre. ¡Qué misterio tan grande y consolador!
Ha sido una experiencia única. Cada rincón de Lourdes está lleno de la presencia del Espíritu Santo. La procesión eucarística, que nos recuerda la presencia permanente del Señor entre nosotros. La basílica subterránea de san Pío X, donde se celebra la Misa Internacional…
Es difícil resumir en pocas líneas todo lo vivido: encuentros, silencios, oraciones compartidas,… Tantas almas tocadas por el Misterio del Amor de Dios. Lourdes es un rincón del mundo en el que el cielo parece más cercano.
Queremos aprovechar estas líneas en PUERTA DE MADRID para agradecer de corazón la entrega generosa del equipo de voluntarios, coordinados por el párroco de San Diego de Alcalá, D. Matías Ares Martín, cuyo esfuerzo y dedicación han hecho posible, un año más, esta inolvidable peregrinación.
¡Gracias de corazón!
Un peregrino agradecido

















































