Alcalá de Henares, 26 de mayo de 2026.- Hoy día 26 de mayo celebramos con gran alegría a San Felipe Neri, precisamente el santo de la alegría y apóstol de Roma, como se le conoce por su gran labor pastoral y educativa realizada en esta ciudad en siglo XVI, en favor de la educación de jóvenes y cuidado de pobres y enfermos.
Esa alegría que no debe faltar nunca en nuestro colegio, en el colegio Sagrado Corazón de Jesús de nuestra ciudad de Alcalá, de las Religiosas Filipenses, que siguen educando, junto con los profesores y comunidad educativa con auténtica dedicación y cuidado.
El domingo pasado, precisamente, celebramos en el centro educativo una Eucarístía presidida por el Padre Antonio, sacerdote franciscano, que comenzó diciéndonos “Paz y Bien” ya que él, además de profesor de nuestro colegio, como dice, es de “raíz franciscana”.
Coincidió la celebración con el día de Pentecostés. Y también con el 431º aniversario de la muerte de nuestro Padre San Felipe Neri. Y si lo recordamos en pleno siglo XXI, algo ha hecho bien. Y precisamente también nosotros, como comunidad educativa, necesitamos esa fuerza de Dios para vivir con esperanza, como la tuvieron los discípulos de Jesús que, estando escondidos por miedo a los judíos, recibieron el Espíritu Santo para evangelizar con valentía.
Hay tres claves que nos animó el Padre Antonio a vivir: la primera clave del Espíritu Santo trae la paz a nuestras familias. San Felipe Neri trabajó para unión de la familia. Hoy muchas familias viven preocupaciones y desunión, cansancio. Por eso necesitamos abrir el corazón al Espíritu Santo. La alegría que enseñó San Felipe Neri fortalece el corazón. Donde hay una familia unida, ahí actúa el Espíritu Santo. Cuando celebra la Iglesia la Eucaristía, ahí está el Espíritu Santo.
Como padres y educadores estamos obligados a crear ambiente de amor, confianza y esperanza. Por eso también la segunda clave es educar con amor. Pentecostés es vida nueva. Nos recuerda que educar no es sólo transmitir conocimientos sino formar corazones –lo dijo San Felipe Neri-. Necesitamos educadores que eduquen con paciencia y ejemplo. Como también lo dijo San Juan Bosco, contemporáneo de San Felipe Neri: la verdadera educación cristiana nace del amor y ayuda a formar personas buenas, capaces de transformar la sociedad. Y la tercera clave es que Pentecostés nos convierte en testigos valientes. Los discípulos salieron a anunciar el Evangelio sin miedo. Se necesitan familias cristianas valientes, luz en medio de las dificultades. Como San Felipe Neri, que decía: haced todo con amor y el amor lo hará todo bien. Cada acto de servicio que sembramos en nuestros niños y jóvenes puede transformar el mundo.
Hemos vivido en el colegio, en definitiva, unos días estupendos, llenos de juegos y diversiones para los más pequeños y jóvenes y con los padres y familias. El día mismo del Patrón hemos celebrado también una misa para los alumnos y profesores en la Catedral y luego la chocolatada en el colegio, que ya es tradicional.
Las familias se han sentido acogidas por las Madres Filipenses a las que agradecemos su atención y cariño para con todos. ¡Que el encanto de este día de la festividad de San Felipe Neri acompañe siempre a toda la comunidad educativa y familias y que éstas lo hagan llegar en nuestra ciudad en un ambiente fraterno de la alegría, signo inequívoco de este gran santo!
Beatriz Vivas Pinilla














































