El pasado miércoles 11 de junio la capilla universitaria de San Ildefonso se vistió de gala para acoger un acto muy especial, el que todos los años por estas fechas (y ya van nueve) celebra la Fundación Rodolfo Benito Samaniego para presentar su anuario y el balance de las actividades realizadas y logros alcanzados en el último año. Un último año, el 2024, que además fue muy especial, porque se cumplieron 20 años de los terribles atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en los que fue asesinado el joven ingeniero Rodolfo Benito, que es el quien da nombre a la Fundación.
La Naturaleza quiso dar su peculiar bienvenida triunfal a la celebración del acto ya que pocos minutos antes del comienzo del mismo descargó una impresionante tormenta de truenos, relámpagos y granizo. Un impresionante homenaje del cielo a todas las víctimas del terrorismo y que cesó justo a las 19:00 horas, momento en el que comenzó la gala.
Balance de un año muy especial
El acto, magistralmente conducido por dos comunicadores de excepción como son la presidenta de la Fundación, Ana Isabel Hidalgo, y su estrecho colaborador, Ignacio, comenzó haciendo balance de las muchas e importantes actividades realizadas por la institución el pasado año, el año del XX aniversario.
Un año excepcionalmente prolífico en el que se entregaron los premios anuales en marzo, se celebró el campeonato de judo en mayo, la gala XX aniversario en junio, los encuentros con diferentes entidades y colectivos entre julio y octubre, la magistral conferencia del profesor Galo Bilbao en noviembre así como el curso de Derechos Humanos, centrado en esta ocasión en el mundo del deporte. El año se cerró con el tradicional festival navideño en el Teatro Salón Cervantes en el que los protagonistas absolutos fueron los niños, especialmente los niños artistas.
Premios ‘Palomas 2025’
Durante la gala también se entregaron los emblemáticos premios ‘Palomas 2025’, unos galardones que reconocen el apoyo que diversas personas e instituciones han prestado a la Fundación. En esta ocasión, los prestigiosos premios fueron otorgados a María de Marcos González, catedrática de Derecho Procesal de la UAH por toda la labor que realiza como directora de los cursos de formación en Derechos Humanos; a Javier del Monte Diego, colaborador de la Fundación desde su creación por toda su implicación en los programas y proyectos que la Fundación lleva a cabo, y a Paloma Pérez Cortijo, exsubdirectora general de Apoyo a las Víctimas de Terrorismo del ministerio del Interior, por todas las atenciones y detalles que tuvo con la Fundación mientras ocupó ese cargo.
Con música de Bach
La parte artística y musical que siempre acompaña a las galas de la Fundación Rodolfo Benito esta vez tuvo unos protagonistas de renombre: el dúo Varáy-Solozábal, integrado por la violoncelista española Nerea Solozábal, que además recitó unos poemas entre las piezas musicales, y el violinista húngaro Bálint
Váray. ¿Y por qué Bach? Sin que haga falta ningún motivo para justificar la presencia de la celestial música del gran maestro del Barroco, en esta ocasión diremos que este año se cumple el 340 aniversario de su nacimiento y con este concierto se le quiso rendir homenaje.
Fueron tres piezas las interpretadas: la Suite en Do mayor BWV 1009, la extremadamente emotiva “Chaconne” de la Partita n.o 2 en Re menor BWV 1004 y, regalo especial, las “Invenciones a dos voces BWV 772-786”, quince piezas escritas inicialmente para teclado pero que, al ser interpretadas por dos instrumentos de cuerda, adquieren una dimensión diferente y sublime, quedando patente la genialidad de uno de los más grandes compositores de la historia de la música.
Durante la interpretación la Naturaleza se encargó de recordar con algún trueno que todavía estaba ahí y quiso contribuir de este modo al homenaje que este acto ofreció a todas las víctimas del terrorismo, un homenaje que es permanente con la existencia y actividades de entidades como la Fundación Rodolfo Benito Samaniego.
















































