Alcalá de Henares, 3 de octubre de 2025.- “Algo se está haciendo mal y conviene arreglarlo porque así no podemos vivir”. Quien así lo ha manifestado a Elpuerta.com es un vecino de Espartales víctima de un robo en el interior de su vehículo. En parecidos términos se expresa otro residente en la zona que asegura que él no ha sido víctima de robo “todavía”, pero que vive con el temor de que le toque a él: “Algo esta fallando porque no es normal que un sólo individuo someta a miles de personas al temor a ser víctimas del robo de sus propiedades”.
Las miradas no se dirigen tanto a la Policía, aunque sí se pide mayor presencia policial, como al sistema judicial y a la aplicación de las leyes. “Cuando fui a poner la denuncia por el robo que sufrí me dijeron que ellos hacen todo lo que pueden, que no es fácil realizar una detención ya que detrás de ella hay mucha labor de investigación para poder presentar al detenido ante el juez con las pruebas que permitan la apertura de un procedimiento judicial por delitos contra la propiedad, en este caso por robos con fuerza”. El problema es que una vez presentado en el juzgado, el presunto ladrón sale del mismo en libertad con cargos a la espera de una vista oral , y vuelve la inseguridad con robos diarios en vehículos, trasteros y viviendas.
Son ya varias las detenciones que lleva por lo que cuando la maquinaria de la justicia comience a funcionar habrá varios juicios y es previsible que se encadenen varias condenas que tengan apartado al presunto ladrón de Espartales una temporada en la prisión. Pero mientras eso ocurre los robos continúan de forma sistemática.
Y lo peor no es eso. Muchos vecinos saben que el presunto ladrón de Espartales tiene un círculo familiar que lo protege y que trabaja con él. Algunos de los robos, sobre todo los de ruedas de coches, no son cometidos por una única persona. Tiene colaboración y tiene ojeadores que le señalan muchos objetivos de robo. Lo que preocupa es que ese círculo estrecho de colaboradores ocupe su lugar cuando éste vaya irremediablemente a la cárcel.
Todo ello está haciendo que la caldera de la indignación vecinal esté subiendo cada vez más la prisión: “¿Qué va a ocurrir cuando esa indignación estalle y muchos vecinos nos unamos para protegernos? Un conflicto mucho más grave y que habrá quien nos diga que nuestra actitud, por tratar de defendernos, es racista. Entonces nadie se acordará de que estamos viviendo con inseguridad y temor”, afirmó otro de los vecinos en una conversación en plena calle, pero con mucha discreción. Nadie quiere ser identificado; nadie quiere que se le vea haciendo declaraciones.
¿Soluciones? Ahí hay muchos planteamientos, algunos de ellos muy divergentes. Hay quienes ya hablan de patrullas ciudadanas, algo que en las administraciones y en la propia policía hace temer en que además de los robos haya episodios de violencia. Pero lo cierto es que lo de las patrullas comienza a sonar.
Se pide mayor presencia policial, pero también más servicios sociales que atiendan el problema que existe en la Corrala de Espartales, el mayor foco de inseguridad del barrio, y sobre todo se reclama una medida que parecería obvia, y es que se aceleren los procesos judiciales para que este presunto delincuente acabe una temporada en prisión. O incluso que se establezca su ingreso en prisión preventiva por la concatenación de hechos.

















































