Alcalá de Henares, 29 de agosto de 2025.- La Casita del O’Donnell se volvió a llenar ayer para disfrutar de los cuentacuentos de Légolas Colectivo Escénico Durante tres días han vuelto a acercar la magia de la narración a los más pequeños.
Carmen Fernández Calvet y Manuel Castaño Crespo, los dos componentes de Légolas, se consideran a sí mismos como dos cuentistas, dos mentirosos, dos palabreros que tienen un buen puñado de historias que contar. Y desde luego lo hacen muy bien. Han hecho de contar cuentos su oficio y así disfrutan de la vida. Han contado cuentos a este y al otro lado del Atlántico, a las orillas del Mediterráneo, en una cueva, en un aparcamiento subterráneo, en el salón de una casa y allá donde les han querido escuchar. A ellos se les puede decir lo de la canción de los Celtas Cortos: “Cuéntame un cuento y verás que contento. Me voy a la cama y tengo dulces sueños”.
LÉGOLAS Colectivo Escénico nació en Alcalá de Henares en 1991, y desde entonces ha mantenido varias líneas de trabajo, donde ha ido investigando y probándose a si mismo en diferentes lenguajes escénicos y de comunicación. Su filosofía de trabajo se basa en el juego como herramienta creativa y en ponerse al servicio de la historia que quieren contar. La narración oral, el teatro, la producción de espectáculos y la programación de eventos son algunas de sus señas de identidad. Sin olvidar la formación, propia y ajena, o sus propuestas de mediación lectora.
Y ya saben lo que dura un cuento, porque lo dijo Antonio Rubio en un poema:
El cuento
de los castaños
dura muchos, muchos años.
El cuento
de los cipreses,
meses.
El cuento
de la manzana,
dura toda la semana.
El de la judía,
un día.
El de la mora,
una hora.
El del guisante,
un instante.
Y el de la granada,
nada.
Dure lo que dura, Légolas los cuenta de maravilla y por eso siguen contándolos desde hace 34 años por lo que ya han disfrutado de estos cuentos al menos dos generaciones. Una primera que como niños escucharon sus historias, y los hijos de estos que también los están escuchando ahora. Lo bueno de Carmen Fernández y Manuel Castaño es que no sólo deleitan a los niños. También entusiasman a los mayores.

















































