Alcalá de Henares, 7 de febrero de 2025.- Juan Torrens, el último platero tradicional de Alcalá de Henares, ha fallecido hoy en su domicilio de la calle Diego de Torres rodeado de su familia: su mujer, Juanita Álvarez, y sus hijas Noemí y María Jesús. Torrens era el último representante de un oficio tradicional que en Alcalá de Henares venía de muchos siglos atrás. Uno de los oficios que caracterizaban a la judería complutense en la Edad Media, el de las platerías, negocios éstos que estaban en esa judería cuyo centro neurálgico era lo que hoy es la calle Mayor de Alcalá. La misma calle en la que se instaló Juan Torrens en la época del desarrollo urbano de Alcalá cuando vino a la ciudad complutense procedente de su tierra mallorquina.
En aquellos años del siglo XX Alcalá empezaba a crecer para convertirse en la gran ciudad que hoy es. A ella llegó Juan Torrens con su mujer y sus hijas y montó su primer negocio en el número 2 de la calle Mayor, una tienda de encendedores y complementos para los mismos pero también de artículos de plata. Lo hizo en el portal del inmueble donde había estado la tienda de chucherías, golosinas y frutos secos de Retabé.
Y allí estuvo hasta que, años después, fundó la tienda de regalos Detalles en la calle Carmen Calzado, esta sí, una auténtica platería en su concepción más tradicional. Pero la historia de Juan Torrens es mucho más curiosa que la de su residencia en Alcalá de Henares, donde echó raíces y donde finalmente ha fallecido hoy.
Torrens, mallorquín de origen, se había instalado en Brasil donde sigue teniendo familia y desde allí viajó a Venezuela. Allí conoció a una familia española, la de Tomás Álvarez, relojero y joyero, quien se estableció en el país caribeño huyendo de la guerra y la posguerra española. A Tomás Álvarez le ayudaron en Venezuela judíos a los que él había socorrido en España protegiéndoles de la persecución nazi, siendo decisivo para que huyeran y se pusieran a salvo en el país americano.
Torrens se enamoró de una de las tres hijas de Tomás Álvarez, de Juanita, y allí se casó con ella. En Venezuela nació Noemí, que ha mantenido abierta la tienda de Detalles en Alcalá hasta su reciente jubilación.
La vida en Venezuela no era todo lo buena que deseaban las familia Álvarez y Torrens-Álvarez. Tomás decidió regresar a España con sus hijas Natividad, Tensi y Juanita y sus yernos. Uno de ellos era Francisco Rodríguez, padre de Javier Rodríguez Álvarez, librero de la calle Ramón y Cajal y antes en la plaza de Cervantes. Francisco Rodríguez estaba casado con Natividad. El abuelo Tomás se instaló en Alcalá, donde abrió una relojería en la calle Mayor. Torrens y Juanita Álvarez viajaron a Mallorca, donde abrieron una joyería hasta que decidieron su traslado a Alcalá de Henares en el momento en el que la ciudad complutense comenzaba a crecer. El resto ya se lo hemos contado. Hoy Torrens ha fallecido, por lo que la ciudad complutense ha perdido al último de sus plateros más tradicionales, un hombre que defendió como pocos el comercio de la calle Mayor y aledaños, como seguramente hicieron los antiguos plateros de la judería complutense.

















































