Alcalá de Henares, 9 de abril de 2026.- El Festival Hispanoamericano del Siglo de Oro de la Comunidad de Madrid, Clásicos en Alcalá, va a contar este año con un plantel de artistas de gran relieve en su vigesimoquinto aniversario. Nombres como Rafael Álvarez ‘El Brujo’, Silvia Marsó, Secun de la Rosa, Joaquín Notario y el cantaor Vicente Soto ‘Sordera’, llaman la atención pues conforman un elenco difícilmente repetible y que hacen de Clásicos en Alcalá un festival de referencia internacional. Sin embargo hay un nombre que destaca por encima de todos ya que se trata de una diva en la música ligera latina y va a traer a Alcalá un musical, género que está absolutamente de moda. Se trata de la cantante Paloma San Basilio, que los días 26 y 27 de junio representará en el Teatro Salón Cervantes el espectáculo Dulcinea.
De este modo Dulcinea es todo un mito que cobra vida en la voz de Paloma San Basilio. Se puede decir, que el personaje cervantino ha habitado durante siglos el territorio de lo intangible, suspendida entre la idealización y la ausencia. En las páginas de Don Quijote de la Mancha, nunca llega a existir como personaje real, sino como una creación del deseo y la imaginación. Sin embargo, la versión teatral y musical que traerá a Alcalá Paloma San Basilio transforma esa condición: la convierte en presencia, en voz y en conciencia.
Esta propuesta escénica no se limita a adaptar el universo de Miguel de Cervantes, sino que lo reinterpreta desde el punto de vista de quien, en la obra original, carecía de palabra propia. La Dulcinea que emerge en escena deja de ser el reflejo idealizado de Don Quijote para convertirse en protagonista de su propia historia. Es, en este sentido, una inversión del mito: ya no es el caballero quien define a la dama, sino la dama quien se define a sí misma.
Con una trayectoria consolidada en el teatro musical, la artista aporta al personaje una intensidad emocional que resulta clave para entender la propuesta. Su voz, reconocible y cargada de matices, no solo articula el discurso musical, sino que construye la identidad de Dulcinea sobre el escenario. A través de su interpretación, el personaje transita entre la evocación del ideal literario y la afirmación de una subjetividad propia.
Más allá de su dimensión artística, esta versión de *Dulcinea* dialoga con preocupaciones contemporáneas como la identidad, la construcción del mito y el papel de la mujer en los relatos tradicionales. La interpretación de Paloma San Basilio refuerza esta lectura al ofrecer una Dulcinea que no se limita a ser evocada, sino que se expresa, cuestiona y se afirma.
Fin a la canción melódica para afrontar nuevos retos creativos
El 12 de abril, a sus 75 años de edad, Paloma San Basilio puso fin a la que ya es su última giras de conciertos como cantante melódica en solitario. Lo hizo en Miami. Se acabaron por tanto los grandes conciertos por todo el mundo. Ahora la madrileña quiere centrarse en nuevos retos creativos con un regreso al teatro musical donde triunfó con el musical ‘Evita’.
La trayectoria de Paloma San Basilio constituye uno de los pilares más sólidos de la música en España desde finales del siglo XX. Cantante, actriz y referente escénico, su carrera ha sabido combinar elegancia, versatilidad y una constante evolución artística que la han convertido en una figura clave tanto en la música melódica como en el teatro musical.
Nacida en Madrid, comenzó su carrera en los años setenta, en un contexto de transformación cultural en España. Sus primeras apariciones en televisión la dieron a conocer al gran público, pero fue su evolución artística la que la convirtió en un nombre imprescindible dentro de la canción melódica.
De la televisión al estrellato
El salto definitivo llegó con sus primeros trabajos discográficos, donde ya se intuía una artista con personalidad propia. Su voz potente y matizada, junto con una interpretación cargada de emoción, la diferenciaron rápidamente dentro del panorama musical de la época.
Durante los años ochenta, Paloma San Basilio vivió su etapa de mayor popularidad. Canciones como “Juntos” o su interpretación de “No llores por mí, Argentina”, del musical Evita, la situaron en lo más alto de las listas y reforzaron su imagen de artista completa.
En 1985, su participación en el Festival de Eurovisión 1985, donde representó a España con “La fiesta terminó”, amplió aún más su proyección internacional. Aunque no obtuvo la victoria, su actuación fue ampliamente reconocida y consolidó su prestigio fuera del país.
Mucho más que una cantante
Más allá de los escenarios musicales, Paloma San Basilio ha sido una figura clave en el desarrollo del teatro musical en España. Su papel protagonista en Evita marcó un antes y un después en la popularización del género, acercándolo a un público más amplio.
A lo largo de su carrera, ha sabido reinventarse sin perder su identidad, transitando entre la música, el teatro e incluso la televisión, siempre con una impronta de elegancia y profesionalidad.
Un legado vigente
Con el paso del tiempo, su figura no ha perdido relevancia. Al contrario, Paloma San Basilio sigue siendo un referente para nuevas generaciones de artistas y un símbolo de la música española dentro y fuera de sus fronteras.
Su legado no se limita a sus éxitos, sino que se extiende a su capacidad para mantenerse vigente en una industria en constante cambio. En un panorama donde las carreras suelen ser efímeras, la suya destaca por su continuidad y coherencia.
Hoy, su nombre sigue asociado a una forma de entender la música: cuidada, emocional y profundamente escénica. Una voz que no solo marcó una época, sino que continúa formando parte del presente cultural aunque a partir de ahora lo haga en el teatro musical como el que traerá a Alcalá los días 26 y 27 de junio.

















































