Alcalá de Henares, 10 de junio de 2025.- Hoy se cumplen dos años de la llegada a Alcalá del obispo complutense, monseñor Antonio Prieto, que tomó posesión de la diócesis tras ser recibir el orden episcopal en una ceremonia que tuvo lugar en la Iglesia Catedral Magistral. Desde ese día se puso al frente de una diócesis que tiene 2,583 km² y extiende su jurisdicción sobre los fieles católicos residentes en 54 municipios del este de la Comunidad de Madrid. El obispo es el jefe de la iglesia católica que en la diócesis tiene casi un centenar de parroquias. En términos empresariales sería el presidente del Consejo de Administración de una gran empresa con mucho más de un centenar de empleados entre sacerdotes, religiosos no ordenados, seminaristas y empleados al servicio de la diócesis, así como de los profesores de religión. Por eso llama la atención el sueldo que tiene asignado al mes, apenas 1.205 euros que son sólo 21 euros más que el Salario Mínimo Interprofesional. Esta retribución es al que figura en la página web de la diócesis de Alcalá dentro de los criterios de transparencia que tiene implementada la Iglesia Católica.
Ninguno de los responsables de las otras grandes instituciones complutenses como son Ayuntamiento y Universidad tienen unas percepciones salariales tan bajas como las que tiene el obispo alcalaíno.
Existe un dato muy llamativo: La OCDE define el umbral de pobreza como el 60% de la renta media nacional que en estos momentos se sitúa en aproximadamente 1.790 euros mensuales. Por lo tanto, el umbral de pobreza se establece en torno a 1.072 euros al mes. El obispo Antonio Prieto está muy por debajo de la renta media nacional y tan sólo 133 euros mensuales por encima del umbral material de la pobreza.
No hay ni un sólo presidente del consejo de administración de una empresa de más de un centenar de trabajadores que tenga un sueldo tan bajo, porque de hecho cualquiera de sus trabajadores contratados en jornada completa está por encima del sueldo del obispo.
El cristianismo, y especialmente la iglesia católica, valora especialmente la virtud de la pobreza. Cristo habla sobre la pobreza espiritual como aquella que merece ser premiada, aquella que es digna del Reino de los Cielos (Mt 5-3). Esta consiste en una decisión de vida, una actitud con la que Cristo nos pide vivir para poder llegar al cielo, no depende de la condición económica de la familia o del país del cual provenimos, no depende que hayamos perdido todo en un incendio o hayamos ganado la lotería y no depende de las capacidades que tengamos de hacer más o menos dinero. La virtud de la pobreza, como todas las virtudes, depende de la voluntad humana. El sueldo del obispo encaja perfectamente dentro de la virtud de la pobreza.
Por otra parte la Diócesis de Alcalá está de celebración de estos dos años de episcopado de monseñor Prieto Lucena y ha editado un video especial sobre esta efeméride, que a continuación les mostramos.














































