Alcalá de Henares, 20 de abril de 2026.- El jueves 16 de abril de 2026 se presentó el himno oficial de la visita del Papa León XIV a España, que se desarrollará del 6 al 12 de junio. Más de mil voces han grabado «Alza la mirada«, una canción cuyos derechos se destinarán a una obra social que el Santo Padre visitará en junio.
En esta composición coral han participado al menos once autores vinculados a la música católica contemporánea y uno de ellos es Jaime Salido -conocido musicalmente como Jaime Salmoreno-, sacerdote de la Diócesis de Alcalá de Henares y párroco en la iglesia de Santiago Apóstol, en Torrejón de Ardoz.
Jaime Salido nació en Alcalá y fue ordenado sacerdote en 2014 por el obispo Juan Antonio Reig Pla en la Catedral Magistral complutense. Desde niño la música formaba parte de su forma de ser y de expresarse. Fue en el seminario donde comenzó su actividad como compositor y cantante de música cristiana grabando discos y teniendo mucho éxito con ellos, Son cuatro discos suyos los publicados y realmente está teniendo mucho éxito no sólo en España. Jaime Salmoreno tiene publicado un disco en inglés. Llegó a cantar con la Voz del Desierto, el grupo de curas rockeros de la diócesis complutense. Desde luego que ésta tiene una gran importancia y repercusión con sus sacerdotes y seglares músicos.
El cura alcalaíno explica cómo se gestó su participación en la composición del himno oficial de la visita del Papa. Fue VivaFe Music, la comunidad digital de música católica para jóvenes en España, a quien se encomendó la realización de este himno oficial la que se puso en contacto con Pablo Cebrián. quien confió en algunas personas que él conocía entre ellos Jaime Salido. El lema del himno tenía que ser ‘Alza la mirada’
“Pablo quedó un día con nosotros y desde por la mañana, primero nos comentó el lema y a partir de ese lema empezamos a buscar textos de la Biblia o de algunos santos que de alguna manera pudiesen dar fuerza y arropar a ese lema y también el sentido original que tenía. Porque lo de alzar la mirada tenía que ver con la bendición de la torre de Cristo de la Sagrada Familia, en Barcelona. Mires desde donde mires en Barcelona, puedes siempre apreciar que hay una cruz, es decir, que Cristo está ahí. Por eso la invitación a alzar la mirada. Y así es como titulamos el himno. Entonces, Pablo hizo tres grupos. Después de desayunar, estuvimos rezando un buen rato. Eso fue una experiencia preciosa, todos rezando y cantando en ese tiempo grato de oración. Pablo inició la composición a través de esos grupos. Dijo: «bueno, vamos a tener como dos o tres horas». Cada grupo tenía personas que tocaban instrumentos, una persona cualificada para grabar y cantantes o compositores. Y cada grupo hizo una composición independiente. Luego las pusimos en común y vimos qué nos parecía y por dónde tirar. Se fue enriqueciendo ya cuando nos pusimos juntos y las decisiones las tenía que tomar Pablo”.
El sacerdote complutense continuó el relato de cómo se gestó el himno: Hicimos luego un trabajo de ir a sencillos. ¿Cómo simplificamos esto? Ayudaron un poquito todos a simplificar y a hacer que la canción fuese algo sencillo, memorable, cantable, pero también grande, un himno grande”.
Salido aseguró que “esa oración que hicimos antes de comenzar todo el proceso fue esencial. Todos lo sentimos como muy nuestro desde el principio, pero muy nuestro desde arriba. O sea, como que nosotros teníamos que poner al servicio de Dios nuestros dones y capacidades, y a nadie le costó ceder algo. Nadie se empeñó en que «esto mío se tiene que quedar», sino que todos queríamos -como íbamos a una- dar gloria a Dios. En eso yo creo que todos manifestaron su convencimiento y su claridad. Nuestra sensación, y lo decíamos al final cuando algunos nos quedamos ya hasta las doce de la noche, fue como «Madre mía, todo el día aquí» y dijimos que este himno es increíble, que todo el mundo ha aportado algo. Gracias a lo que han ido aportando unos y otros… todos participaron de una forma coral preciosa. En realidad diría que fue el Espíritu Santo el que fue coordinando las cualidades de cada uno”.
Para Jaime Salido “la composición fue una experiencia maravillosa y única. Luego está también la grabación del vídeo que tuvo lugar en Madrid, Gran Canaria, Tenerife, Barcelona el 21 de marzo. Yo estuve en Madrid, en la catedral de la Almudena. Allí había un mogollón de cantantes católicos y también había muchos niños. Fue precioso. Ver las corales de niños con los cantantes cristianos, con gente también de corales de adultos… Todo eso se iba organizando para que sonase de una forma armónica. Y claro, la catedral también daba una sonoridad que hacía el momento también bastante único porque eran un montón de voces muy bonitas y muy poderosas. Me acuerdo que había unos sopranos increíbles y cuando enseñábamos una parte y luego la reproducían, veías cómo todo eso crecía. Un himno que habíamos ido pensando y que se fue construyendo, cómo en ese momento se hacía multitudinario. Y escuchar a la multitud cantando de una forma tan bonita y armónica eso que habíamos pensado, pues resultó una gracia tremenda y un don de Dios que aún seguimos agradeciendo.
Como cantante Jaime Salido podría tener la posibilidad de cantar ante el Papa León XIV: “Madre mía, aún no me lo creo. Pueden pasar mil cosas, que uno se ponga malo o que el Papa no esté tan disponible en esos días o yo que sé… Bueno, existe la posibilidad, sí, gracias precisamente a Pablo que me propuso como uno de los cantantes que pudiesen cantar ante el Santo Padre junto con otros cantantes. No sabemos si será definitivo o si no. Bueno, en cualquier caso, solo la posibilidad ya es de agradecer. Pero justo el otro día pensaba ante el Santísimo, acabábamos de hacer una oración y digo: «Madre mía, Señor, si no hay nada más grande que estar aquí cantando ante Ti». O sea, que si canto ante el Papa, bendito sea Dios. Pero creo que uno tiene que tomar conciencia de que cada vez que se pone ante el Santísimo cantando, no hay nada más grande que pueda hacer con su voz”.

















































