Alcalá de Henares, 8 de marzo de 2026.- Los problemas se acumulan en el estadio municipal del Val sin que por el momento se perciba un horizonte de soluciones. Las instalaciones están obsoletas pero no es eso lo peor, sino que el campo se hunde. En su construcción en 1973 se utilizaron los escombros de la construcción como capa de drenaje, es decir, el césped natural está sobre una capa de escombros que se mueven después de 53 años de uso. Esa es la razón por la que las porterías están sobre una ligerísima pendiente. Asimismo, esto es lo que provoca desniveles en el terreno de juego que a menudo la RSD Alcalá trata de solucionar para evitar males mayores, como lesiones de futbolistas. Pero estos trabajos no dejan de ser parches.
Tampoco la situación estructural de la arquitectura del estadio está en las mejores condiciones. Hay un razonable temor a que la valla perimetral, sobre todo en la parte que da a la avenida del Val y en la que da al río Henares, pueda desplomarse en algún tramo, especialmente en época de lluvias. Son muchos años y los achaques del estadio son evidentes. La tribuna es muy pequeña para el fútbol actual y sobre su cubierta hay sospecha de que tenga amianto. El diagnóstico general del estadio es que se encuentra en un precario estado, las instalaciones de vestuarios son obsoletas y ni siquiera para el público hay comodidad puesto que los únicos servicios que tiene el estadio están a ambos lados de la tribuna.
El problema de fondo es quién acomete las reformas más urgentes y necesarias. El estadio es de propiedad municipal y estuvo cedido entre 1973 y 2023 mediante un convenio de cesión firmado por el Ayuntamiento de Alcalá y la RSD Alcalá. Sin embargo, en el año 2023 cumplió este convenio sin que se firmara otro ni se plantearan soluciones al respecto. En definitiva, el Alcalá sigue utilizando el estadio, pero en un limbo administrativo difícil de entender. Sigue en el estadio mientras se estudia como dotar de legalidad a la situación. La cuestión es quién asume las responsabilidades si en algún momento se produce algún percance: Si lo hace el dueño, o el “ocupa” consentido. Los propietarios del Alcalá podrían acometer inversiones, pero no tienen garantías de que finalmente sean ellos los adjudicatarios del estadio puesto que el Ayuntamiento insiste en que la adjudicación sea mediante concurso. En la institución municipal no se quiere incurrir en prevaricación por una adjudicación sin un procedimiento con pública concurrencia. Ahí está el punto de desencuentro.
Césped híbrido
Una cuestión clave es la del césped. En buena lógica habría que levantar toda la superficie del terreno de juego y retirar el escombro de obra para rellenar con una capa generosa de grava y tierra antes de montar un moderno césped híbrido, como el que tiene cualquier estadio moderno. Es el tipo de césped que tiene, por ejemplo, el estadio de fútbol del complejo deportivo del Atlético de Madrid en Espartales. Es un césped con una tecnología que combina el césped natural con fibras sintéticas, ofreciendo una superficie de juego más duradera y estética. Proporciona una superficie más resistente al desgaste, mejora la estabilidad y reduce el riesgo de lesiones en deportes de alto nivel. Aunque requiere de un cuidado más detallado, el césped híbrido tiene un coste de mantenimiento menor en comparación con el césped natural.
Sin embargo, el coste que tendría esta intervención es muy elevado. Los propietarios del Alcalá acometerían la inversión siempre que hubiera un proyecto de explotación del estadio a largo plazo. Y eso a día de hoy no existe y por tanto todo apunta a que con un verano caluroso como el del año pasado, el césped natural del Val se quemará y tendrán que pasar dos o tres meses de intenso trabajo para su recuperación.
También en la explotación está el otro obstáculo serio que separa al Alcalá y al Ayuntamiento. En el mundo del fútbol se puede soñar con un golpe de buena suerte pero sin una base sólida el crecimiento de un club es imposible. Desgraciadamente el Alcalá carece de esa sólida base. Hace un año la entidad rojilla presentó al Ayuntamiento un proyecto de inversión y explotación del estadio con obras que permitirían el crecimiento de la entidad y poder aspirar a más. Pero lo primero que habría que solucionar sería la cesión del espacio y a partir de ahí permitir obras fundamentales de edificación para crear unas infraestructuras que le dieran a la RSD Alcalá posibilidades de ingresos extraordinarios. Hablamos de comercios relacionados con lo deportivo, gimnasio, hostelería y, por supuesto, oficinas para la Deportiva, vestuarios modernos, etc. Evidentemente habría que realizar un replanteamiento urbanístico del estadio y ahí surge otro problema: la protección del entorno del río Henares, que no permitiría construir nada en la zona de la grada lateral del marcador.
Conocida esa protección, hay quien se pregunta el porqué de haber de permitido construcciones, como la piscina climatizada del Val y las edificaciones anexas y sin embargo no se puede acometer obra en el estadio.
Total, que en manos del Ayuntamiento está el proyecto de la RSD Alcalá para el estadio desde hace ya un año y sin visos de que vaya a haber pronto una respuesta por parte de la institución municipal.

















































