Alcalá de Henares, 2 de marzo de 2026.- El carril Bus VAO de la A-2 no ha entrado todavía en funcionamiento a pesar de que se anunció que se comenzaría a utilizar en el primer trimestre de este año. Sin embargo no hay previsiones por parte del ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible de su puesta en marcha, ni tampoco el Consorcio Regional de Transportes tiene en perspectiva todo lo que supondrá el uso de este carril en cuanto a paradas intermedias en las líneas de autobuses interurbanos.
Esta es una cuestión clave puesto que son trece rutas y expediciones de transporte público en el Corredor existentes en la actualidad y que utilizan la A-2, y que lógicamente deben tener un plan de embarques al carril Bus VAO. Lo llamativo es que no hay desembarques más que al final del recorrido por lo que se anularían paradas intermedias con el consiguiente trastorno para muchos viajeros. El problema es muy complejo puesto que según los datos del propio ministerio la intensidad media diaria del tráfico en la A-2 en el punto con mayor circulación por el embudo de Alcalá-Torrejón es de 185.000 vehículos.
La realidad es que el del tráfico en la A-2 es un problema muy complejo y de difícil solución y ni siquiera la alternativa del modelo similar al de la A-6 parece posible toda vez que precisaría de una ampliación de la A-2 para crear un carril más para el que no parece que haya espacio aparte del inmenso coste que supondría.
El propio ministerio reconoce que el acceso a Madrid por la A-2 encuentra como uno de los
puntos claros de fricción las habituales situaciones de congestión en el período punta de mañana,
con los consiguientes sobrecostes de tiempo y de carácter energético y medioambiental (mayores
consumos y emisiones).
Ello afecta al sistema de autobuses interurbanos de este corredor que prestan servicios
regulares de viajeros por carretera. Esta movilidad en transporte público tiene la suficiente
importancia (tanto desde el punto de vista funcional, como socioeconómico) como para merecer
medidas que mejoren la velocidad de circulación y la eficiencia social de los recursos empleados,
aliviando la situaciones de congestión y disminuyendo los tiempos de viaje. Sin embargo la adoptada con el carril Bus VAO que costó 14 millones de euros no parece que vaya a ser la solución.

















































